Costos de calidad · Industria · Sistema VEFS™ · [C-34]

El costo de la no calidad ya incluye los rechazos, los reprocesos y las devoluciones: sumarlos aparte duplica el número

El costo de la no calidad
ya incluye los rechazos, los reprocesos
y las devoluciones

El mecanismo no depende del insumo sino de que el costo se movió y el precio no
El mecanismo no depende del insumo. Depende de que el costo se haya movido y el precio no.

Sumarlos aparte infla su número.

Y el número inflado es el que llega al comité.

Resumen en 30 segundos · actualizado el 10 de agosto de 2026

El costo de la no calidad agrupa cuatro familias: prevención, evaluación, fallas internas y fallas externas. Los rechazos y los reprocesos están dentro de las internas; las devoluciones, dentro de las externas.

Por eso no corresponde sumarlos aparte. Cuando un tablero muestra el costo de la no calidad en una línea y los rechazos, los reprocesos y las devoluciones en otras tres, y alguien totaliza la columna, el resultado cuenta varias veces el mismo dinero.

No existe una cuenta contable llamada «no calidad». Está repartida entre el costo de ventas, los gastos operativos y la menor facturación. Por eso una planta puede tenerla alta durante años sin que nadie la vea junta.

Y falta una columna más: desde cuándo ese indicador está fuera de meta. Ningún tablero la informa, aunque guarde la fecha.

SI ES DIRECTOR Y TIENE DOS MINUTOS

Este artículo tiene dos lectores.

Si usted dirige la organización, lo que le importa está en las primeras cuatro secciones, y se resume así: hay una forma muy común de inflar el número de calidad al doble, y con ese número se aprueban presupuestos y se fijan precios.

Si usted lo mide, el material técnico completo está después de la mitad: cómo se calcula, por dónde reducirlo y qué pide la norma.

Y las tres cosas que se pueden hacer el lunes no requieren comprar nada, instalar nada ni pedirle un dato nuevo a nadie.

El costo de la no calidad es el dinero que una organización gasta por producir algo que no salió bien la primera vez. Se lo llama también costo de la mala calidad, o COPQ por su sigla en inglés, y agrupa cuatro familias: costos de prevención, costos de evaluación, costos por fallas internas y costos por fallas externas.

Dentro de esas familias ya están los rechazos, los reprocesos —el retrabajo, en el idioma de la planta— y las devoluciones por defecto.

Y ahí empieza el problema de este artículo.

Si su tablero mide el costo de la no calidad por un lado y los rechazos, los reprocesos y las devoluciones por otro, y después alguien suma la columna, el número que llega al directorio está inflado.

Prof. Mario Héctor Vogel, creador del Sistema VEFS
Prof. Mario Héctor Vogel
Creador del Sistema VEFS™ · Cuantifica en USD por hora el costo de la demora en decidir
+200 instituciones y empresas · 7 países · Formado en Balanced Scorecard con el Dr. Robert Kaplan

Qué incluye el costo de la no calidad, y por qué eso importa antes que cualquier cálculo

Casi todo lo que se escribe sobre este tema empieza por la fórmula. Y la fórmula es la parte fácil. Es el mismo error que aparece cuando alguien pregunta qué hacer con un KPI en rojo: se salta el acuerdo previo y se va directo al cálculo.

Lo difícil, y lo que decide si el número sirve o no, es acordar qué entra.

Las cuatro familias: prevención, evaluación, fallas internas y fallas externas

El modelo clásico —conocido como PAF, por prevención, evaluación y fallas— ordena todo el gasto de calidad en cuatro grupos:

FamiliaQué agrupaEjemplos
Prevención Lo que se gasta para que el defecto no ocurra Capacitación, mantenimiento preventivo, diseño, calibración de instrumentos, homologación de proveedores
Evaluación Lo que se gasta para detectarlo antes de que salga Inspección, ensayos de laboratorio, control de recepción, auditorías internas
Fallas internas Lo que cuesta el defecto antes de salir de la planta Scrap, reprocesos, reinspección, paradas por defecto, degradación de producto
Fallas externas Lo que cuesta el defecto después de llegar al cliente Devoluciones, garantías, reclamos, fletes de retorno, notas de crédito, recall

La regla que todo jefe de calidad conoce es que una falla externa cuesta un orden de magnitud más que la misma falla detectada adentro: el defecto ya viajó, ya se facturó, y ya lo vio un cliente. Por eso el desperdicio en manufactura se mide en unidades adentro de la planta, y se paga en dinero afuera.

Dónde caen los rechazos, los reprocesos y las devoluciones

Mire la tabla otra vez. Los tres están adentro.

EL HECHO SOBRE EL QUE SE APOYA TODO ESTE ARTÍCULO

Los rechazos y los reprocesos son costos por falla interna.

Las devoluciones son costos por falla externa.

Los tres ya están contados dentro del costo de la no calidad.

No son indicadores paralelos. Son sus componentes.

Esto no es una opinión metodológica: es cómo está construido el concepto desde que se lo formuló. El costo de la no calidad no es un indicador más del tablero de calidad: es el indicador de cierre de ese tablero.

Pero no se define igual en todas las plantas

Y acá hay que ser honesto antes de que lo sea otro.

El costo de la no calidad es una convención, no una identidad aritmética. Cada organización define qué incluye.

  • Algunas dejan afuera la prevención, porque la consideran inversión y no costo de la no calidad.
  • Otras incluyen la pérdida de margen del producto degradado, y otras no.
  • Muchas no cargan el costo de oportunidad de la capacidad consumida reprocesando, porque no tiene comprobante.

Si usted lleva este artículo a su jefe de calidad, es probable que le diga exactamente esto. Y va a tener razón.

POR ESO EL ARGUMENTO NO DEPENDE DE LA DEFINICIÓN

Lo primero es saber qué incluye el suyo.

Y sea cual sea la definición que use su organización, lo que incluye no se suma aparte.

Si su costo de la no calidad contiene los reprocesos, los reprocesos no vuelven a sumar.

Si no los contiene, hay que decirlo —y entonces el indicador se llama otra cosa—.

Por qué sumarlos aparte infla su número

Suponga un tablero de calidad con cinco líneas, tal como aparece en la mayoría de las plantas:

Indicador del tableroAcumulado del año (USD) ¿Ya está dentro del costo de la no calidad?
Scrap y material descartado186.400 SÍ · falla interna
Reprocesos y retrabajo254.900 SÍ · falla interna
Reinspección y ensayos repetidos71.300 SÍ · falla interna
Devoluciones y notas de crédito198.700 SÍ · falla externa
Garantías y fletes de retorno83.500 SÍ · falla externa
COSTO DE LA NO CALIDAD794.800 Es la suma de los cinco

El total correcto es USD 794.800. Es el indicador de cierre, y contiene a los otros cinco.

Para ubicar la escala: es una planta mediana, del orden de los treinta millones de dólares de facturación anual. Si la suya factura la mitad, divida; si factura el triple, multiplique. Lo que no cambia con el tamaño es el error, y eso es lo que muestra el ejemplo.

Ahora mire qué pasa cuando alguien, con la mejor intención, arrastra la fórmula de suma por toda la columna:

costo de la no calidad 794.800 + scrap 186.400 + reprocesos 254.900 + reinspección 71.300 + devoluciones 198.700 + garantías 83.500 ───────── TOTAL «calculado» 1.589.600
EL DOBLE DEL NÚMERO REAL

USD 794.800 de más.

El mismo scrap contado dos veces. Los mismos reprocesos contados dos veces. Las mismas devoluciones contadas dos veces.

Y ese es el número que llega al comité.

Y con ese número se tomaron decisiones

Acá está la parte que no es un problema de metodología.

SI SU NÚMERO ESTABA INFLADO, ¿QUÉ SE DECIDIÓ CON ÉL?

Se aprobó un presupuesto de calidad para el año.

Se calcularon precios de venta con un costo que no era.

Se evaluó a un proveedor y quizás se lo cambió.

Se justificó una inversión en equipamiento, o se la rechazó.

Y se midió el desempeño de un área con una cifra que la castigaba de más.

Un número inflado no es un error de planilla: es una serie de decisiones tomadas sobre un dato que no era.

Y hay algo peor que el número alto: si el año pasado la columna se totalizó y este año no, la mejora aparente es artíficio. La planta va a festejar una reducción del 50 % que no ocurrió nunca.

Por eso el primer trabajo no es reducir el costo de la no calidad. Es asegurarse de que el número de este año y el del año pasado estén calculados igual.

El doble conteo de indicadores

Este error tiene nombre en contabilidad y en gestión de riesgos: doble conteo. Se produce cuando se suman dos magnitudes donde una contiene a la otra.

En calidad es especialmente fácil de cometer, porque los cinco indicadores de la tabla se registran en sistemas distintos. El scrap sale del parte de producción. Las devoluciones, del módulo comercial. Las garantías, de posventa. Y el costo de la no calidad lo arma el área de calidad con todos ellos.

Cuando cada uno llega al tablero por su propio camino, nada en la pantalla avisa que uno contiene a los otros.

Cómo se comprueba que hay doble conteo

Hay una prueba práctica que no requiere revisar la metodología:

LA PRUEBA DE LOS DOS INDICADORES

Si al mejorar un indicador mejora otro sin que nadie lo haya tocado, los dos están midiendo lo mismo.

Baje los reprocesos un 20 % y mire el costo de la no calidad del mes siguiente.

Si bajó solo, ya lo contenía.

Es la misma lógica que se aplica en un tablero financiero: nadie suma el margen operativo con el costo laboral, porque el costo laboral ya está restado dentro del margen. En calidad la relación es igual de estrecha, pero se ve menos.

Cuál es el indicador raíz de un tablero de calidad

La salida no es eliminar indicadores. Es decidir cuál suma y cuáles explican.

IndicadorFunción en el tablero¿Suma?
Costo de la no calidad Indicador de cierre. Es el que va al comité y al reporte de gestión.
ScrapExplica dónde se genera el costo NO
ReprocesosExplica cuánta capacidad se consume dos vecesNO
DevolucionesExplica qué llegó al cliente NO
GarantíasExplica cuánto costó repararlo afuera NO

Los cuatro que no suman no desaparecen del tablero. Siguen ahí, y son los que permiten actuar: el número de cierre dice cuánto, y ellos dicen por dónde empezar.

LA OBJECIÓN QUE LE VAN A HACER, Y TIENE RAZÓN

«Pero yo necesito ver el scrap por separado para gestionarlo.»

Por supuesto.

Ver por separado y sumar por separado son dos cosas distintas.

El tablero muestra los cinco. El total suma uno.

Nadie tiene que dejar de medir nada: hay que dejar de totalizar la columna.

Es el mismo criterio que ordena cualquier conjunto de indicadores de gestión en rojo: en cada familia hay uno que contiene a los demás, y es el único que se totaliza. Es también el motivo por el que al Balanced Scorecard le faltan dos columnas: ordena los indicadores por perspectiva, pero no dice cuál contiene a cuál.

Dónde se ve ese costo, y dónde NO se ve

Es la pregunta que ordena todo lo anterior, y la que casi nadie contesta.

Por qué no aparece en el balance como una línea

No existe una cuenta contable llamada «costo de la no calidad». Ningún plan de cuentas la tiene.

Lo que existe está repartido:

  • El scrap y los reprocesos, dentro del costo de ventas, mezclados con la producción buena.
  • Las garantías y los fletes de retorno, dentro de gastos operativos.
  • Las devoluciones, como menor facturación, o sea que ni siquiera aparecen como gasto: aparecen como una venta que no fue.

Por eso una planta puede tener el costo de la no calidad alto durante años sin que nadie lo vea junto. No está escondido: está disperso, que es distinto y más difícil.

Es el mismo fenómeno que hace que la merma de producción se acepte como «normal» año tras año: no hay una línea que la muestre entera.

Los tres lugares donde sí se comprueba

Cuando alguien pregunta «¿y dónde se ve que perdimos ese dinero?», hay tres lugares concretos:

DóndeQué se comparaQué aparece
Estado de resultados, año contra año El costo de ventas como porcentaje de la facturación Un margen que se erosiona sin que haya cambiado el precio de compra
Flujo de efectivo y extractos bancarios Los pagos de fletes, garantías y horas extra Salidas reales, con fecha, que nadie había agrupado
Nómina, mantenimiento e inventarios Horas extra, correctivos y ajustes de stock El costo del reproceso disfrazado de otra cosa
LA FRASE QUE CIERRA LA DISCUSIÓN EN UN COMITÉ

El costo de la no calidad no aparece en el balance como una línea.

Pero cada peso de ese costo salió de una cuenta bancaria, o dejó de entrar en una.

Y las dos cosas se pueden comprobar.

Los costos ocultos: los que ni siquiera tienen cuenta contable

Recién vimos que el costo de la no calidad está disperso entre tres lugares del balance. Hay una segunda capa, y es peor: costos que no están dispersos porque no están en ninguna parte.

Lo que no tiene cuenta propia y por eso nadie suma

Cuando un lote se reprocesa, la planilla anota las horas de reproceso. No anota:

  • El flete de la devolución, que entra como gasto de logística y se mezcla con los envíos normales.
  • La hora del supervisor investigando qué pasó, que se paga como sueldo y no como costo de calidad.
  • El turno que se reprogramó para meter el reproceso, y el pedido que salió tarde por eso.
  • La capacidad de la máquina que se usó para hacer dos veces lo mismo, y que ya no está disponible para producir algo vendible.
  • El cliente que no volvió a comprar y nunca dijo por qué.

Ninguno de los cinco tiene comprobante propio. Los cinco se pagaron.

LA DIFERENCIA QUE UN GERENTE DE FINANZAS HACE EN UN SEGUNDO

El scrap es costo devengado: la plata salió de la caja.

La capacidad consumida reprocesando es costo de oportunidad: la plata nunca entró, y no va a entrar.

No se suman entre sí. Son dos clases de dinero distintas, y hay que presentarlas por separado.

Confundirlas es la forma más rápida de perder credibilidad en un comité.

A la capacidad instalada que se consume rehaciendo lo que salió mal la industria le puso nombre propio: la fábrica oculta. Merece su propio artículo, y lo va a tener.

Por ahora alcanza con la consecuencia práctica: ninguno de esos cinco costos va a aparecer en su planilla, por más prolija que sea la definición que acuerde. Y sin embargo se pagaron todos.

La columna que le falta a su indicador de calidad

Supongamos que ya resolvió todo lo anterior. Acordó qué entra, eliminó el doble conteo, y tiene un número limpio.

Todavía le falta una columna.

Desde cuándo está fuera de meta

Su tablero le dice que el costo de la no calidad está en rojo. No le dice desde cuándo.

Y sin esa fecha no se puede saber cuánto acumuló. Un indicador que cruzó la meta la semana pasada y otro que la cruzó hace ocho meses se ven exactamente igual en la pantalla, y no cuestan ni remotamente lo mismo.

El dato existe. Está en el registro de control de calidad, lote por lote, y hay que revisar los cierres hacia atrás hasta encontrar el primero que cruzó. La primera vez lleva media hora. Después se anota y no se pierde más.

El mismo indicador, dos plantas, sesenta veces de diferencia

Dos plantas con la misma merma, la misma meta y la misma facturación pueden tener acumulados que difieren en un orden de magnitud, sólo porque una cruzó la meta ayer y la otra hace dos meses. Ese caso está desarrollado en otro artículo, con las dos cuentas hechas.

QUÉ HACER EL LUNES · tres cosas, en este orden

1 · Pida la definición por escrito. Qué conceptos incluye hoy el costo de la no calidad en su organización. Si nadie la tiene escrita, ya encontró el primer problema.

2 · Marque cuál es el indicador de cierre y cuáles son sus componentes. Una columna más en la planilla, y el doble conteo deja de poder ocurrir.

3 · Busque la fecha del cruce del indicador de cierre. Está en el registro de control de calidad, y es la única de las tres que lleva tiempo.

Las tres se hacen sin comprar nada, sin instalar nada y sin pedirle un dato nuevo a nadie.

Infografía: las cuatro familias del costo de la no calidad, el doble conteo, cuál suma y cuáles explican, dónde se comprueba la pérdida y qué hacer el lunes
El artículo entero en una imagen. Descárguela y llévela a su próxima reunión de calidad.
Desde acá el artículo cambia de registro.
Lo que sigue es el material técnico completo, para quien tenga que armar o revisar la medición: cómo se calcula, por dónde reducirlo, y qué pide la norma.

Cómo se calcula el costo de la no calidad

Los cinco pasos

  1. Acordar qué entra. Es el paso que más discusión genera y el que más tiempo ahorra después. Conviene dejarlo escrito y firmado por calidad, producción y administración.
  2. Identificar la cuenta contable de cada concepto. Los que no tengan cuenta propia se estiman, y se declara que se estimaron.
  3. Acumular por período, con el mismo corte que usa el estado de resultados. Si calidad cierra el 25 y contabilidad el último día, los números nunca van a coincidir.
  4. Comparar contra la facturación del mismo período, no contra la del año anterior ni contra un presupuesto.
  5. Marcar cuál es el indicador de cierre y cuáles son componentes. Sin esta marca, el doble conteo vuelve al primer descuido.

Qué porcentaje de las ventas representa

Circulan rangos muy distintos según la fuente y el sector, y varios se citan sin atribución clara. Conviene desconfiar de las cifras redondas que aparecen sin decir de dónde salieron, sobre todo si son altas: es lo primero que va a cuestionar un gerente de finanzas, y con razón.

Lo único defendible es medir el propio, con las cuentas propias, y compararlo contra sí mismo en el tiempo. Su serie histórica vale más que cualquier promedio del sector.

Cómo reducir el costo de la no calidad

Por qué invertir en prevención baja el total

Es la relación más estudiada de las cuatro familias: cada peso puesto en prevención reduce varios en fallas, y la reducción cae sobre todo del lado de las externas, que son las caras.

Pero hay una trampa conocida: como la prevención se paga hoy y el ahorro aparece meses después, en un año de ajuste es la primera partida que se recorta. Y el efecto del recorte tampoco se ve enseguida: llega dos o tres trimestres más tarde, cuando ya nadie lo relaciona con aquella decisión.

Por dónde empezar si tiene los cuatro en rojo

La respuesta habitual es «por el más grande». Y es razonable, pero incompleta.

EL CRITERIO QUE CASI NADIE USA

Empiece por el que lleva más tiempo fuera de meta.

Un indicador chico que lleva ocho meses acumulando puede haber costado más que uno grande que cruzó el mes pasado.

Y el que lleva más tiempo es, además, el que menos probabilidad tiene de resolverse solo.

Ese criterio está desarrollado en cómo priorizar los KPIs en rojo. Y las preguntas concretas para llevarlo a una reunión están en cinco preguntas para su próxima reunión.

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Lista de espera · 15 participantes

Seminario y Workshop · ocho encuentros

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EL EXCEL CON LOS 168 KPIs

Al registrarse sin compromiso recibe en su correo la confirmación y el archivo de Excel con 168 indicadores: 24 por sector, en siete sectores.

  • Qué mide cada uno y por qué suele pasar desapercibido.
  • Su unidad, el sentido de la meta y la meta habitual de referencia.
  • En qué estado o reporte se busca el dato de cada indicador.

Y una columna que viene vacía a propósito: la fecha en que cada indicador pasó a rojo.

Este artículo mostró un solo caso, el más simple de todos: un indicador que sí se calcula así.

Pero no todos se calculan así, y ahí empieza el trabajo serio. Hay indicadores donde la brecha no representa ninguna pérdida. Otros donde el costo no se devenga por hora sino que aparece de golpe. Otros que no deben llevar ninguna cifra en dólares, porque ponérsela sería inventar o duplicar.

Y hay indicadores que no se pueden sumar entre sí, porque miden el mismo dinero desde ángulos distintos.

Esto es lo que se lleva resuelto de los ocho encuentros:

  1. Va a saber en qué reporte está la fecha en que cada uno de sus indicadores entró en rojo, y va a poder decir «desde el 14 de marzo» en vez de «desde hace un tiempo».
  2. Va a dejar de calcular sobre la base equivocada, que es el error que más infla o desinfla las cifras sin que nadie lo note.
  3. Va a poder llevar UN número al directorio en vez de veinticuatro, y defender por qué ése y no la suma de todos.
  4. Va a saber separar lo que ya perdió de lo que va a perder y de lo que sólo perdería si algo ocurre. Son tres conversaciones distintas, con tres interlocutores distintos.
  5. Va a dejar de asustar con cifras que todavía no ocurrieron, y de minimizar las que ya están en sus estados contables.
  6. Va a saber cuántos días de aviso le está dando cada señal temprana antes de que el problema llegue a la caja. Y cuánto valen esos días.
  7. Va a poder valorizar lo que hoy nadie valoriza: lo que dejó de construir, y cuánto tiempo le va a llevar reconstruirlo.
  8. Va a saber cuándo NO poner un número, que es lo que le va a dar credibilidad delante de su gerente de finanzas. Y va a salir con su informe de una página armado.

Cada encuentro tiene teoría y workshop, con los propios indicadores de su organización o de alguno de sus clientes.

GRATIS

Cada participante recibe una plantilla en Excel por encuentro, ocho en total, que se entregan durante la sesión para usarlas en el workshop.

Pertenecen a:

EmpresasIndustriasPyMEs UniversidadesConsultoría y Coach Cooperativas y BancosOrganizaciones Públicas

Y cada KPI le muestra, en columnas:

  1. La meta, el valor actual y la fecha en que entró en rojo, con los días acumulados calculándose solos.
  2. Dónde se ve esa pérdida y dónde NO se ve: en qué estado contable aparece, o por qué no aparece en ninguno.
  3. En qué reporte concreto buscar la fecha en que ese indicador cruzó su meta. Es el dato que hoy no tiene nadie.

Escriba un correo válido.

Anotado

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Sólo el correo. No le pedimos nombre, ni organización, ni cargo.
Entrar a la lista no compromete a nada.

Los costos de calidad en un sistema de gestión certificado

Qué pide la norma y qué no pide

Un sistema de gestión de calidad certificado bajo ISO 9001 exige medir la eficacia del sistema y tratar el producto no conforme, pero no obliga a costear la no calidad. Es una decisión de gestión, no un requisito de la norma.

Eso explica por qué tantas plantas certificadas tienen todos los registros necesarios y ningún número: los datos están, nadie los tuvo que sumar.

No conformidad mayor y menor: por qué no cuestan igual

Una no conformidad mayor pone en riesgo la certificación. Una menor es un desvío puntual que se cierra con una acción correctiva acotada.

Contarlas juntas esconde exactamente lo que hay que ver. Dos mayores abiertas pueden pesar más que quince menores, y un tablero que informa «17 no conformidades» no permite distinguirlo.

Los hallazgos de auditoría no se cuentan, se valorizan

Lo mismo vale para los hallazgos: el décimo no cuesta lo mismo que el primero, y el costo depende de la severidad y de la probabilidad de que se aplique la consecuencia, no de la cantidad.

Es la misma discusión que aparece con cualquier indicador que se cuenta en unidades y se paga en dinero.

Y si quiere ver cómo se aplica el mismo criterio a otros sectores, está desarrollado en los sectores donde el método se usa.

Glosario

COPQ · cost of poor quality
Nombre en inglés del costo de la no calidad. Es el término que aparece en la literatura académica y en los manuales corporativos.
Costo de la mala calidad
Sinónimo de costo de la no calidad. Es la traducción literal de COPQ y la forma más usada en trabajos académicos.
Costos de prevención
Lo que se gasta para que el defecto no ocurra: capacitación, mantenimiento preventivo, diseño, calibración de instrumentos.
Costos de evaluación
Lo que se gasta para detectar el defecto antes de que salga: inspección, ensayos, auditorías internas, control de recepción.
Costos por fallas internas
Los que ocurren antes de que el producto salga de la planta: scrap, reprocesos, reinspección, paradas por defecto.
Costos por fallas externas
Los que ocurren después de que el producto llegó al cliente: devoluciones, garantías, reclamos, fletes de retorno, notas de crédito.
Producto no conforme
El que no cumple un requisito especificado. Puede terminar en scrap, en reproceso o en concesión, y cada destino tiene un costo distinto.
Retrabajo
La palabra que se usa en planta para el reproceso. Conviene conocer las dos: «reproceso» es el término del manual, «retrabajo» el del turno.
Concesión
La aceptación de un producto no conforme sin retrabajarlo, bajo autorización. No tiene costo de reproceso, pero traslada el riesgo al cliente.
Scrap
Material descartado que no se recupera. Se pierde una sola vez, pero se pierde entero: material, mano de obra y capacidad.
Desperdicio en manufactura
Categoría más amplia que el scrap: incluye también el tiempo, el movimiento y el inventario que no agregan valor.
No conformidad mayor
Hallazgo de auditoría que pone en riesgo la certificación o afecta un requisito crítico. No cuesta lo mismo que una menor, y contarlas juntas lo esconde.
No conformidad menor
Desvío puntual que no compromete el sistema. Se cierra con una acción correctiva acotada.
Indicador raíz
En un grupo de indicadores, el que contiene a los demás. Es el único que suma; los otros explican por qué está como está.
Doble conteo
Sumar dos magnitudes donde una contiene a la otra. Infla el total sin que ningún dato individual sea incorrecto, que es lo que lo vuelve difícil de detectar.
Costo de oportunidad
Dinero que no entró, a diferencia del costo devengado, que salió de la caja. La capacidad perdida por reprocesar es costo de oportunidad: nunca se registró y nunca se va a registrar.

El segundo caso del documento es de industria, y termina igual que éste: en qué papel de su propia planta se comprueba la cifra.

Lo que recibe al anotarse
en lista de espera

Tres casos, tres sectores,
con la cuenta hecha

Una cooperativa, una industria y una empresa. De cada una: qué indicador se puso en rojo, cuántos días pasó sin decisión, cuánto costó esa espera y en qué papel de su propia organización se comprueba.

Ninguno de los tres explica por qué el indicador se puso en rojo. Los tres muestran otra cosa: qué costó el tiempo que pasó hasta que alguien decidió.

Y trae una cuarta hoja en blanco, con la misma estructura, para su propio indicador. Los dos primeros bloques los completa usted solo. El tercero —cuánto costó— es el que se resuelve en la conferencia.

Se descarga en pantalla apenas se anota.
No hay que esperar ningún correo.

QUIERO EL DOCUMENTO Y MI LUGAR EN LA LISTA DE ESPERA

Preguntas frecuentes

¿Qué incluye el costo de la no calidad?
Agrupa cuatro familias: costos de prevención, de evaluación, por fallas internas y por fallas externas. Dentro de las dos últimas ya están los rechazos, los reprocesos y las devoluciones por defecto. La composición exacta varía según cómo lo defina cada organización.
¿El costo de la no calidad incluye los reprocesos?
Sí. El reproceso —o retrabajo— es un costo por falla interna, y es uno de los componentes clásicos del modelo. Por eso no corresponde sumarlo aparte del costo de la no calidad: ya está adentro.
¿Las devoluciones entran en el costo de la no calidad?
Sí, como costo por falla externa, junto con las garantías, los reclamos y los fletes de retorno. Es la familia más cara de las cuatro, porque el defecto ya llegó al cliente.
¿Se pueden sumar los costos de calidad con los indicadores de rechazos y reprocesos?
No. Miden el mismo dinero desde ángulos distintos, y sumarlos cuenta dos veces la misma pérdida. Sólo suma el indicador de cierre; los demás explican por qué está como está.
¿Qué es el doble conteo de indicadores?
Es sumar dos indicadores donde uno contiene al otro. Un modo práctico de detectarlo: si al mejorar un indicador mejora otro sin que nadie lo haya tocado, los dos están midiendo lo mismo.
¿Por qué es tan fácil cometer ese error en calidad?
Porque los componentes se registran en sistemas distintos: el scrap sale del parte de producción, las devoluciones del módulo comercial, las garantías de posventa. Cuando cada uno llega al tablero por su propio camino, nada en la pantalla avisa que uno contiene a los otros.
¿El costo de la no calidad aparece en el balance?
No como una línea propia. No existe una cuenta contable con ese nombre. Está repartido entre el costo de ventas, los gastos operativos y la menor facturación, y por eso una organización puede tenerlo alto durante años sin que nadie lo vea junto.
¿Dónde se comprueba entonces que esa pérdida existió?
En tres lugares: la comparación interanual del estado de resultados, el flujo de efectivo y los extractos bancarios, y los registros de nómina, mantenimiento e inventarios.
¿Cómo se calcula el costo de la no calidad?
Se identifican las cuentas de cada una de las cuatro familias, se acumulan por período y se comparan contra las ventas del mismo período. Lo difícil no es la cuenta: es acordar qué conceptos entran y conseguir los que no tienen cuenta propia.
¿Qué porcentaje de las ventas representa la no calidad?
Los rangos publicados varían mucho entre fuentes y entre sectores, y conviene desconfiar de las cifras que circulan sin atribución. Cada planta tiene que medir el suyo con sus propias cuentas.
¿Cuál es la diferencia entre scrap y reproceso?
El scrap es el material que se descarta y no se recupera. El reproceso es el que se vuelve a trabajar hasta que cumple. El scrap se pierde una vez; el reproceso consume capacidad dos veces.
¿Desde cuándo está fuera de meta mi indicador de calidad?
Es el dato que ningún tablero informa. Está en el registro de control de calidad, lote por lote: hay que revisar los cierres hacia atrás hasta encontrar el primero que cruzó la meta. Sin esa fecha no se puede saber cuánto acumuló.
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